
Como una composición redimida de mis miserias apestadas,
Se revisten en una hoja blanca
Para aguardar lo que me espera.
Buscando una realidad inclemente
Como angustia de mi deseosa paz
Para descansar en este poema
Y poder derramar mis pupilas
Un trozo de mi camino
Una invasión de gestos cargados…
Ciegos en el sentir
Del expresar instantáneo
De quebradizos espejos.
No quiero cortarme con tu imagen hecha añicos,
De reflejos despedazados
Para tatuar las cicatrices
De mi hermoso maquillaje espectral.
De mi vestido de llagas,
Para cubrir a la doncella
Condenada
Rasgada de lenguas
De voces
De inmutables entrañas.
Para la Gran Bienvenida
Al sonar una trompeta
Y poder cantar
Exprimiendo lo que no quiere salir
En un eco melódico
De agonías perdonadas
Anheladas
Soñadas…
Para expresar lo que desata mi nudo redimido.
Y volar de un lado a otro
Aquietando mi brama aniquilante de mi propio estrépito,
Que me saca del volcán…
Ya no ardo
Ya calmada
Termino mi concierto
En mi chimenea
Mientras tú
Me acompañas con el tambor.
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