
¡DESTIERRO!
Este desespero de esperar la hora final
Esta incógnita en la mente por el apetito de llenar la placenta.
Es la hora tenebrosa de buscar al hijo sin nombre.
Es la espera trágica, maldita con las cabezas que buscan hallar una luz.
Era el niño desarmado con su alma fuera de su voz,
Preguntándole a Dios si ya era la hora de nacer.
Es la madre entre los muertos,
Con su alma aplastada
Escuchando su corazón frágil,
Exprimiendo la sangre de su hijo para maquillarse.
Es la hora maldita.
Esta madre que llora con las manos entre sus senos llenos de piedras.
Esta hora perfecta.
Es el desgarrado hijo que tiembla,
Buscando el lecho prematuro en el que estuvo vivo.
Ha muerto el hijo
Ha abierto los ojos
Ha visto el mundo girar en su cabeza
Ha llorado con el corazón lleno de sangre,
Esperando a que Dios le de el antifaz de Hombre
Y pueda cantar con su madre.
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