
La he visto desnuda,
Caminando por el sendero de la muerte.
Temblando de frío,
Quejándose por no tenerte…
Buscando un público que no miente
Buscando el deseo carnal inútilmente.
Andando en la tormenta de su propio diluvio,
Y como mendiga en la plaza,
Hablando de Cristo en su discurso.
La he visto durmiendo en un hueco,
Al lado de un motel deshabitado,
Acompañada de su sombra,
Mirando en un espejo su quebrantada boca…
He visto su cuerpo entero.
He visto su corazón que muere.
Descalza y pisada por los carros,
Con la soledad entre sus manos,
Suplicando tenerte…
Gimiendo de hambre
Pidiendo que la consuele
Que la acaricien
Y curen sus llagas de lepra.
Solo quiere un gesto de amor,
Solo quiere tenerte,
Solo quiere la inmortalidad de los besos.
La he visto en su ataúd
Desnuda y con sus llagas resecas,
Enterrada en la soledad
Y pudriéndose por no tenerte.
La poesia adquiere el brillo de la luz delas palabras. gracias por compartirme tu luz.
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